info@bategaemocional.com
Tel. 655 151 465

Sí, aunque se porte mal, vendrá Papá Noel

Captura de pantalla 2017-12-18 a las 9.55.42

Portarse bien ¿para quién? Mal, ¿para quién? Para ti. Para mí.

Cuando los niños y niñas están bien, todo va bien. Su comportamiento es directamente proporcional a cómo se sienten. Y es entonces cuando todo va sobre ruedas. Cuando se visten en dos minutos, salimos puntuales de casa, entran al cole con los demás y llegamos al trabajo dos minutos antes.

Y cuando están mal, no hace falta contaros qué puede ocurrir. Nos volvemos incompetentes emocionalmente. Nos faltan herramientas para cambiar esos “malos comportamientos” (que nos molestan) y recurrimos a la técnica fácil del miedo. Las amenazas se convierten en nuestro mejor aliado porque es el más eficaz para generar el cambio de actitud que queremos en nuestros hijos.

¿Sabíais que el miedo tiene una larga historia con su origen en la evolución y en los mamíferos? Gracias a que tuvimos miedo y conocimos nuestra finitud la especie humana sigue viva.  

Vivimos inmunizados ante frases como: “si no te portas bien, no podrás ver la televisión”; “si no haces caso, no tendrás helado”; “contéstame bien o te quito ese juguete”. Y por estas fechas… el colmo de los colmos: la cultura del miedo caló hondo por Navidad (lo más triste de todo, es que lo sigue haciendo). “SI NO TE PORTAS BIEN, TE TRAERÁN CARBÓN”, “SI NO TE PORTAS BIEN NO VENDRÁ PAPÁ NOEL O LOS REYES MAGOS”.

¿A qué precio van a obedecer nuestras órdenes? Tomemos consciencia y abramos los ojos. No se someten a ti por seguir viendo la televisión, comerse el helado o recuperar ese juguete que le habéis requisado. Desengañaros, no obedecerán por tener regalos bajo el árbol en Navidad. Acaban sometiéndose por algo mucho más profundo e invisible: sentir que pertenecen y que no los dejas de amar.

Así, sin reconocerles, sin escuchar realmente qué necesitaban en ese momento, te harán caso porque harán lo posible para recuperar lo más importante para ellos: el amor de sus padres.

En casa siempre que se pueda vendrá Papá Noel, los Reyes Magos y lo que sea necesario. Porque mi incompetencia en los momentos en que me supera mi hija no es responsabilidad suya, sino mía. Porque los momentos de impaciencia por no llegar tarde no son su culpa, sino mía por no gestionar el tiempo mejor. Y porque sus momentos de agotamiento y rabietas son debidos a sus seis añitos y no para hacerme la puñeta.

Feliz Navidad, deseo que este año bajo vuestro árbol desenvolváis mucho amor, escucha, y respeto.

Responder

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

NEWSLETTER

Inscríbete a nuestro newsletter: