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Estoy donde necesito estar

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A siete días de nuestros tres meses lejos de nuestra vida. Símil de “Atrapada en el tiempo”, (la película), en la que me despertaba cada mañana sabiendo qué iba a hacer, dónde iba a ir, y generalmente qué iba a pasar. A siete días ya y cada mañana me pongo delante tuyo y te quedas igual. En blanco. Cerrándote y pensando: mañana lo vuelvo a intentar. En blanco te quedas y con ocho páginas abiertas detrás tuyo que hablan desde rutas por Asia hasta supermercados próximos a mi. En blanco, mientras “La magia del orden” se queda corta, por que son los muebles los que me llaman a gritos: ¡cámbiame de sitio!. Y a todo esto, él siempre incondicional que me mira y me abraza diciéndome: “tanto orden fuera, y tanto desorden dentro”.

Me encanta Natalye Carbayo cuando aconseja que me largue. A otro lugar, a otro corazón, a otros labios, a otro país, a otra casa, a otro trabajo. Pero que me largue. Lejos de lo que me hace sufrir, de lo que huele a viejo, de lo que ya no uso, de lo que no me aúlla dentro como mil bocas de lobo en mitad de la noche. Que me vaya. De lo que sobra, de lo que no me empuja hacia adelante, de lo que no brilla, de lo que es rancio y tiene un sabor amargo, como el portazo que se le da a un círculo que se cierra o la despedida que se cuela entre los dedos cuando ya no puede avivarse lo que está muerto.

Pero ¿y qué pasa luego? Que es entonces cuando todo de repente se queda en silencio. Cuando todas esas manos que se iban a tender, se quedan en sus bolsillos. Es cuando te despiertas y no sabes qué, cómo, ni cuándo. Es cuando el precipicio te mira fijamente a los ojos y te marca un: “¿qué, no hay huevos?” En blanco. Te agradezco, compañero de viaje, todos y cada uno de esos días en los me has sujetado tan fuerte, ya que hoy decido otro color. Te agradezco a ti pequeña, tu rápida adaptación, tu felicidad en el máximo exponente que jamás hayamos visto. Y a cada una de las personas que nos construís puentes y caminos para no perdernos. Y te agradezco también a ti: silencio, que me has esculpido de nuevo. Ya sé saltar a pesar del miedo a no pisar. Aprendo. Aquí. Así. Estoy donde necesito estar.

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